sábado, 4 de julio de 2015

Jacinto Quincoces "El defensa del pañuelo en la cabeza"

Uno de los zagueros más destacados de la historia del fútbol español y del Real Madrid. En 1934 cuajó un sensacional Mundial de Italia y le declararon el mejor defensa del mundo. Era muy habitual verle saltar al terreno de juego con un pañuelo en la cabeza y una rodillera. Lo primero era para evitar hacerse daño al golpear de cabeza aquellos esféricos tan duros y lo segundo fue porque jugó con el menisco roto durante más de quince años. Nacido el 17 de julio de 1905 en Baracaldo (España), fue un defensor muy ágil, vistoso, fuerte físicamente, de gran colocación y con un magnífico juego aéreo. Además sus rivales siempre le consideraron un señor sobre el césped.

Quincoces despejando el cuero en su etapa en el Madrid
Sus primeros equipos fueron el Desierto, el Giralda, el San Antonio y el Baracaldo, donde jugó hasta que su familia se trasladó a Vitoria. Fue en ese momento cuando fichó por el Alavés y empezó a destacar como un defensa extraordinario. En el cuadro vitoriano coincide con unos prometedores jugadores que en la siguiente década despuntarán en el fútbol español: Ciriaco, Fede, Lecue y Olivares.
En el curso 1929-1930 el Alavés brilla en Segunda División y por primera vez pisa la máxima categoría del balompié nacional. Quincoces permanece una campaña con el equipo en Primera y juega un total de 18 encuentros, realizando su debut en la jornada uno frente a la Real Sociedad. Sin embargo su estancia en Vitoria va a concluir en el verano de 1931. El Madrid con Hernández Coronado y Bernabéu al frente le hacen una propuesta difícil de rechazar, 2.500 pesetas por prima de fichaje y un sueldo de 1.000. El club blanco además también contrata a sus compañeros Ciriaco y Olivares por un montante total de 65.000 pesetas.
Nada más aterrizar en la capital sigue formando una excepcional pareja defensiva con Ciriaco a la que se une en portería Ricardo Zamora. Los tres entran en la historia del fútbol español por su eficacia y guían a la entidad merengue a lograr su primera Liga. El Madrid no pierde ningún duelo, aventaja en tres puntos al Athletic de Bilbao y canta el alirón en la jornada 18 ante el Barça en Les Corts. Pero los éxitos no se quedan ahí y al año siguiente con las incorporaciones de Pedro Regueiro o Samitier el Madrid revalida el título de campeón siendo otra vez el conjunto menos goleado con 17 tantos encajados en 18 partidos.
En la temporada 1933-1934 la Liga vuelve a manos bilbaínas pero el Madrid consigue levantar 17 años después la Copa después de derrotar en la final al Valencia. Tras un curso en blanco en 1935 se obtiene otra Copa en el año 1936. Un título histórico por el rival y la forma en que se consigue. El país estaba a punto de explotar y en el último encuentro oficial antes de la Guerra Civil el Madrid vence por 2-1 al Barcelona en Valencia con una actuación prodigiosa de Zamora, bien acompañado de nuevo por Quincoces y Ciriaco en el eje defensivo.
El estallido del conflicto bélico le obligó a regresar a casa y mientras conducía ambulancias en el frente del norte con el ejército nacional se vistió de corto para jugar algunos amistosos con la camiseta del Alavés. Finalizada la guerra retornó a Madrid y jugó tres campañas más. Pese a ser un veterano de 34 años continuó en la titularidad durante dos cursos teniendo como socios a Mardones y Vicente Olivares. Sin embargo el equipo blanco dirigido por Paco Bru bajó varios escalones su nivel y no pudo pelear por la competición doméstica. En su última campaña de 1941-1942 apenas disputó cinco encuentros ligueros y el último de ellos contra el Sevilla en Chamartín se saldó con una derrota por 0-2.
La institución madridista quiso premiar todos sus años defendiendo el escudo blanco con un merecido homenaje ante el Atlético Aviación en el que se agotaron las localidades. Aquel 8 de diciembre de 1942 el público pudo disfrutar por última vez de Quincoces y del gran trío que formó junto a sus amigos Ciriaco y Zamora.


Alavés 1929-1930
España 1932
Real Madrid 1931-1932

Con la selección española fue 25 veces internacional entre 1928 y 1936. Su debut no pudo tener más enjundia al producirse en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam. El seleccionador José Ángel Berraondo le incluyó en su lista y además lo hizo para que fuese titular en la zaga junto al mítico Vallana. En la segunda ronda España aplastó a México por 7-1 y a continuación se vio las caras con Italia. El choque concluyó con tablas y tres días después en el 'replay' los hispanos quedaron eliminados tras sufrir una de las derrotas más duras de su historia al caer por 7-1.
A partir de entonces el de Baracaldo fue un fijo para todos los técnicos del combinado nacional. Mateos le llamó para tres partidos amistosos celebrados entre 1929 y 1930 que confirmaron el gran nivel del equipo español. En el primero apabullaron a Francia por 8-1 en Zaragoza y en el tercero se impusieron a la Checoslovaquia de Svoboda, Puc o Silny por la mínima. Sin embargo si hubo un duelo que pasó a la historia fue el segundo que les enfrentó a Inglaterra en Madrid. Los ingleses no habían caído aún fuera de las Islas contra un conjunto no británico pero en el Metropolitano hincaron la rodilla. Los hispanos en una actuación extraordinaria les derrotaron por 4-3 en una tarde mágica de Gaspar Rubio.
En los meses posteriores Quincoces siguió ocupando la titularidad en otros amistosos contra Italia a quien vencieron en Bolonia pero empataron en Bilbao, Portugal cuyo choque en Oporto terminó 0-1 o de nuevo los ingleses en esta ocasión en Highbury. Los pross se tomaron cumplida venganza y avasallaron a España por 7-1.
Ya en 1933 el defensor vasco también estuvo presente en la que es hasta la fecha la mayor goleada de la selección española de fútbol. Tuvo lugar el 21 de mayo cuando el cuadro rojo doblegó a Bulgaria por 13-0 con seis goles del deportivista Chacho. El siguiente encuentro del combinado nacional fue un año después y correspondió a la clasificación para el Mundial de Italia. El rival Portugal. En la ida en el viejo Chamartín no hubo partido y los locales se hicieron con una clarísima victoria por 9-0. En la vuelta las cosas no resultaron tan fáciles pero dos tantos de Lángara dieron a España el primer pasaporte para una Copa del Mundo.
En suelo transalpino el sorteo les emparejó con Brasil. Los sudamericanos con Brito o Leonidas parecían favoritos pero España sorprendió a los aficionados presentes en Genova con una victoria fantástica por 3-1. El siguiente adversario fueron los anfitriones que contaban con Meazza, Schiavio, Combi o Monti en sus filas. En un partido duro, bronco y polémico que es conocido como 'La Batalla de Florencia' ambos contendientes firmaron tablas. Al día siguiente y con un cuadro hispano con numerosas bajas en el que únicamente repitieron Quincoces, Luis Regueiro, Muguerza y Cilaurren los locales lograron la victoria por la mínima con un gol en el que pudo existir falta al portero Nogués.
Los últimos partidos en que Quincoces defendió a su país fueron en 1935 con dos amistosos ante Portugal y Alemania y 1936 contra Austria en Madrid. También jugó en 1937 y 1938 frente a Portugal en Vigo y Lisboa respectivamente pero ambos duelos no se consideran oficiales a nivel internacional al estar España en plena Guerra Civil.

Valencia 1949
Tras colgar las botas el zaguero vizcaíno se convirtió en entrenador. Su primer banquillo fue el del Real Zaragoza al que dirigió en la campaña 1942-1943 pero no logra mantener en Primera División. Luego la Federación Española le llamó y le contrató para dos partidos del año 1945 contra Portugal, consiguiendo un empate a dos en territorio luso y un triunfo por 4-2 en Riazor.
Finalizado su periplo en el equipo nacional el Real Madrid vuelve a llamar a sus puertas y le ficha como entrenador. Su primera temporada se salda con un título de Copa después de derrotar al Valencia en la final pero sorprendentemente no se le renueva el contrato. Sin embargo en 1947 el club blanco solicita sus servicios para el curso 1947-1948 en sustitución de Baltasar Albéniz. En una plantilla con Bañón, Corona, Ipiña, Molowny o Barinaga apenas aguanta 17 jornadas hasta que es destituido tras ocupar el undécimo lugar en la tabla.
En el verano de 1948 el Valencia que preside Luis Casanova confía en el vasco para tomar las riendas del banquillo che. Su idilio se extiende durante seis campañas y allí consigue sus mayores éxitos como técnico. En la campaña 1948-1949 y tras eliminar a Deportivo, Real Sociedad y F.C. Barcelona el Valencia alza la Copa al vencer en la final por la mínima al Atlético de Bilbao. Unos meses más tarde también levanta la Copa Eva Duarte ante el club blaugrana. En las tres siguientes campañas no se obtiene ningún título pero el plantel de los Puchades, Pasieguito, Asensi o Badenes pelea dos Ligas contra el Atlético de Madrid en 1951 y el F.C. Barcelona en 1953. La despedida de Quincoces del Valencia se produce en 1954 no sin antes marcharse con una nueva Copa bajo el brazo. En esta ocasión se deshacen de Real Sociedad y Sevilla y en la gran final superan ampliamente al Barcelona por 3-0.
El curso posterior lo pasa en el Atlético de Madrid que finaliza en mitad de la clasificación de Primera División y en 1956 retorna al Zaragoza por dos temporadas. El fin de su carrera como entrenador tiene lugar de nuevo en Valencia donde llega para suplir a Luís Miró a mediados de la campaña 1958-1959. Dirige al equipo en las últimas 15 jornadas de Liga y empieza también la temporada siguiente, pero tras perder en la jornada uno contra la Real Sociedad abandona la entidad valencianista.

También ejerció como secretario técnico del Real Madrid logrando el fichaje de Luis Molowny y fue presidente del Mestalla y directivo del Valencia.

Participó a lo largo de su vida en seis películas, entre ellas ¡Campeones! de Ramón Torrado o La Saeta Rubia de Javier Setó.

En 1992 a los 86 años fue uno de los relevos que portó la llama Olímpica en los Juegos de Barcelona.

Falleció a los 92 años el 10 de mayo de 1997 en Valencia. 

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