sábado, 18 de abril de 2015

Imre Schlosser "El gol en la sangre"

El primer gran goleador de la historia del fútbol, en siete ocasiones fue el máximo artillero del Campeonato húngaro (1909, 1910, 1911, 1912, 1913, 1914, 1917) y en cuatro oportunidades también lo fue del viejo continente (1911, 1912, 1913, 1914). Además abrió el camino para otros brillantes goleadores magiares del siglo XX como Jozsef Takacs II, György Sárosi, Gyula Zsengellér, Ferenc Deák o Ferenc Puskás. Nacido el 11 de octubre de 1889 en Budapest (Imperio austrohúngaro) se desempeñaba como delantero centro. Futbolista de gran técnica, inteligencia, astucia y garra, era un rematador excelso con ambas piernas y la cabeza y su eficacia de cara a gol era demoledora. Se le conoció con el apelativo de "Slózi".

Comenzó a jugar de pequeño en las filas del Remény FC desde los 12 años hasta los 16 en 1905. A continuación fichó por el Ferencváros en el que pronto estalló como un jugador extraordinario. En su primera temporada firmó 16 dianas y levantó el título de Liga tras superar el cuadro capitalino al Magyar MAC en la tabla clasificatoria.
En el curso siguiente el Ferencváros no logró revalidar el trofeo del año anterior pero a partir de 1909 agrandó su dominio en la élite del balompié húngaro. En un plantel donde además de Schlosser estaban jugadores como su cuñado el portero Fritz Alajos o los internacionales húngaros Zoltán Blum, Borbás, Sándor Bródy, Mihály Pataki y Gyula Rumbold se obtuvieron cinco Campeonatos de Liga consecutivos después de mostrar gran superioridad respecto al MAC, el Budapest TC, MTK o Nemzeti SC. Además en 1913 se logró también el doblete al derrotar en la final de Copa por 2-1 al Budapest AK con una diana de Schlosser. Fueron temporadas en las que el delantero dejó registros asombrosos como los 33 tantos que anotó en el curso 1908-1909, los 34 de la campaña 191-1912 o los 39 conseguidos en la 1910-1911 y 1912-1913.
Sin embargo una agria discusión con la directiva del club hizo tomar la decisión a Schlosser de dejar la entidad verdiblanca en 1915. Para mayor disgusto de los dirigentes y de la afición su destino le llevó al MTK, el gran rival por entonces. En 1916, con la I Guerra Mundial en plena ebullición, regresó la competición liguera al fútbol húngaro después de un par de torneos que aunque se disputaron no fueron considerados oficiales. La llegada al MTK dio un enorme impulso a un equipo en el que formaban parte de la plantilla futbolistas como Vilmos Kertész, los hermanos Konrád, Jenó y Kálmán, György Orth, Alfréd Schaffer o Gyula Feldmann.
Durante seis temporadas sólo hubo un conjunto en la Liga y no fue otro que el MTK que añadió a su palmarés seis títulos domésticos (1917-1922) con el Ferencváros y el Ujpest incapaces de hacerles sombra. "Slózi" hizo lo que mejor sabía hacer que era marcar goles y aunque a partir de 1919 sus guarismos descendieron, en las dos campañas anteriores obtuvo 38 (1916-1917) y 41 dianas (1917-1918), el mejor número de toda su carrera. Al término del curso 1921-1922 y después de jugar nueve partidos y marcar un tanto decidió retirarse de los terrenos de juego. Se había enfundado la elástica del MTK de forma oficial en 125 ocasiones y logró perforar la red contraria en 141 oportunidades, con una excelente media de 1,13 goles por partido.
Pero no fue su retiro definitivo puesto que tres años después volvió a calzarse los borceguíes en el Wiener AC austriaco. Allí consiguió seis goles en 17 encuentros y en 1926 retornó al Ferencváros para iniciar una segunda etapa. Schlosser tenía 37 años y la mayoría de la hinchada pensaba que estaba acabado, sin embargo sorprendió a todos y cuajó una temporada espectacular. 13 tantos en 17 partidos fueron una inestimable ayuda para que las Águilas verdes conquistasen el doblete de Liga y Copa en 1926-1927 por primera vez en la historia de la institución. 
Tras concluir la temporada se despidió para siempre del Ferencváros con unas estadísticas de 197 partidos y 295 dianas y firmó por el Budai 33 Budapest donde tras jugar nueve choques y un gol se despidió para siempre de los terrenos de juego.
Su récord de 361 tantos en la Liga de su país permaneció inalterable hasta que Gyula Zsengellér lo batió casi dos décadas más tarde. Posteriormente Ferenc Szusza superó a ambos y en la actualidad Schlosser tiene el tercer mejor registro de goles en la competición doméstica húngara.


Ferencváros 1927
Hungría 1912
MTK 1920

Con la Selección húngara fue internacional en 68 ocasiones marcando un total de 59 dianas. En aquella época supuso un récord alcanzar esa cifra de partidos y de goles y conseguirlo además en un periodo de 21 años (1906-1927), siendo hasta la fecha el futbolista que más tiempo ha jugado en el equipo nacional. Debutó el 7 de octubre de 1906 en un amistoso frente a Bohemia en Praga que concluyó empate a cuatro tantos. No se estrenó con gol aunque no tuvo que esperar mucho puesto que en su segundo partido con Hungría anotó una diana en la victoria por 3-1 contra Austria el 4 de noviembre del mismo año.
Por entonces apenas había competiciones oficiales y la mayoría de choques que disputó Schlosser fueron de carácter amistoso. En los siguientes años Hungría se enfrentó con lo más granado del panorama europeo y conjugaron enormes triunfos con derrotas estrepitosas. En Budapest se lograron victorias espectaculares como ante Bohemia por 5-2 en 1908 con doblete del ariete, Italia por 6-1 en 1910 con otros dos goles de Schlosser o Suiza por un aplastante 9-0 en 1911 en una tarde en la que el delantero aquineo obtuvo su récord de tantos con Hungría al marcar seis. Además lejos de su país el combinado magiar se impuso a Austria en Viena por 3-4 con hat-trick de "Slózi", 0-3 a Francia en Paris de nuevo con un triplete suyo, 0-1 a Italia en Milán o 1-4 a Alemania en Munich con dos dianas del sensacional artillero.
Sin embargo si hubo un ogro en aquellos tiempos para Hungría fue el equipo inglés. Los inventores del fútbol que tenían en sus filas a Vivian Woodward, Fred Pentland, Sam Hardy, Bob Crompton o Billy Wedlock doblegaron a los magiares en Budapest de manera holgada en 1908 y 1909. Primero ganaron por 0-7 y en el segundo duelo triunfaron por 2-8 pese a los goles locales de Meszaros y Schlosser. Otras duras derrotas pero menos abultadas se produjeron contra Austria en 1910 y 1911 y Suiza también en 1911.
En 1912 Hungría acudió a los Juegos Olímpicos de Estocolmo y Schlosser fue incluido en la convocatoria de Ede Herczog junto a otros fabulosos jugadores magiares de la época como Gyula Bíró, Gáspár Borbás, Béla Sebestyén y Gyula Rumbold. En el debut les esperaba Reino Unido y la historia de los años anteriores se volvió a repetir. Los británicos apabullaron a Hungría por 7-0 y la enviaron directamente al torneo de consolación. En dicha competición el equipo se rehizo y acabó por ganar el torneo. En semifinales derrotaron a los alemanes por 1-3, los tres goles obra de Schlosser y en la final en el estadio de Estocolmo calcaron el tanteo ante Austria aunque "Slózi" sólo logró batir en una ocasión al arquero Kaltenbrunner.
Tras los Juegos Olímpicos prosiguieron la ristra de amistosos y Hungría confirmó su gran nivel en el continente europeo. Coleccionaron victimas como Rusia a la que se impusieron por 0-9 y 0-12, Austria que estuvo varios años sin vencerles, Suecia o Francia y Schlosser lideró al equipo en la faceta goleadora con siete dianas a los rusos o tres a austriacos y suecos. En plena I Guerra Mundial también se disputaron estos encuentros, aunque casi siempre el rival de Hungría fue su vecina Austria. El delantero por entonces del MTK acudió al combinado nacional con asiduidad hasta el año 1921 en que jugó frente a Polonia en Budapest.
Sin embargo tras cinco años de ausencia y cuando nadie esperaba su regreso volvió a enfundarse la zamarra magiar en tres partidos más. En 1926 con Schlosser en el once los magiares doblegaron a Checoslovaquia y Suecia y en 1927 en el último partido de la carrera internacional del magnífico punta se perdió con claridad ante el cuadro austriaco en el estadio Hohe Warte de la capital vienesa.

Su experiencia como técnico no fue muy amplia aunque entrenó a varios equipos durante la década de los 20. Primero se sentó en el banquillo del Vívó és Atlétikai Club húngaro y en 1923 recibió una gran propuesta del IFK Norrköping sueco que aceptó. Un año más tarde emprendió camino hacia Polonia para tomar las riendas del Wisla de Cracovia y a mediados de los años 20 entrenó a los juveniles del Wiener AC mientras él jugaba con el primer equipo. Luego también tuvo una breve etapa en el Brigittenauer AC austriaco y en 1928 regresó al Wisla de Cracovia donde concluyó su labor como entrenador unos meses más tarde.

Tuvo un hijo también futbolista de nombre Solymosi Norbert que llegó a jugar en el BSZKRT y el Nagyváradi AC.

Falleció a los 69 años de edad el 19 de julio de 1959 en Budapest y fue enterrado en el cementerio de Farkasréti.

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