sábado, 17 de mayo de 2014

La mayor goleada en una Copa del Mundo


En la historia de los Mundiales ha habido triunfos apabullantes como el 9-0 de Hungría ante Corea del Sur en 1954, el logrado por Yugoslavia frente a Zaire con idéntico resultado en 1974 o más recientemente el 8-0 que endosó Alemania a Arabia Saudí en 2002, pero el récord que se mantiene vigente data de 1982 cuando Hungría venció a El Salvador por 10-1.


El conjunto salvadoreño regresaba al torneo más prestigioso a nivel de selecciones después de haber acudido a México 1970. En tierras aztecas tuvieron un pobre papel perdiendo los tres encuentros y no marcando ningún tanto. En la fase de clasificación para la Copa del Mundo del 82 colideraron el grupo centroamericano en la primera fase junto con Honduras antes de acceder al Hexagonal final. Lucharon por un billete con México, Canadá, Cuba, Haití y Honduras y lo obtuvieron en la última jornada. En Tegucigalpa jugaron contra los haitianos donde un solitario gol de Huezo les dio la victoria y el segundo puesto de la liguilla que daba el pase al Mundial.

Por otro lado los húngaros que habían sido una potencia futbolística décadas antes iban a participar en su penúltimo Mundial hasta la fecha. Las grandes generaciones del 38 (Sarosi, Zsengeller, Szabo o Biro) o 54 (Puskas, Bozsik, Kocsis o Czibor) habían quedado atrás y la posibilidad de luchar por el título era una quimera. En la calificación europea compartieron el grupo 4 con Suiza, Noruega, Rumania e Inglaterra y lo acabaron liderando con un punto de ventaja respecto a los pross, pese a perder ambos choques contra ellos.

El sorteo celebrado en Madrid a principios de año deparó que ambas escuadras se verían en la primera jornada de una liguilla donde también estaban Argentina y Bélgica. La forma de encarar el debut por parte de los centroamericanos no fue la más adecuada y luego lo notaron en el terreno de juego. Fue el único equipo que llevó 20 jugadores a la cita mundialista por decisión del Presidente de la Federación y el viaje hasta España se convirtió en un suplicio. Tardaron tres días en llegar y fueron el último equipo en hacerlo. Viajaron desde su país hasta Guatemala y a continuación hicieron escala en San José de Costa Rica y Santo Domingo, desde donde tomaron un avión hasta Madrid. En la capital de España tuvieron que tomar otro vuelo con destino Alicante, lugar donde quedaron concentrados. Los problemas no quedaron ahí y el jet-lag fue un contratiempo para los integrantes del equipo durante algunos días. Además varias de las equipaciones para el Mundial se las quedaron los dirigentes y aunque normalmente vestían de azul en aquella ocasión lucieron el blanco en todos los partidos. Para acabar con los despropósitos les robaron los esféricos con los que tenían que entrenar y en el entrenamiento previo al duelo contra Hungría pidieron prestados veinticinco balones a la organización. En aquellos tiempos no era tan fácil estudiar al contrario como ahora y la única información que recibieron los salvadoreños tuvo lugar la noche anterior, visionando un partido que disputaron los magiares frente a España en abril de 1981.




El encuentro se celebró el día 15 de junio de 1982 a las 21:00 horas en el Nuevo Estadio de Elche. Las formación que alineó Pipo Rodríguez estaba compuesta por Mora; Castillo, Rodríguez, Jovel, Recinos; Ventura, Rugamas, Huezo, Mágico González, Hernández y Rivas y el once húngaro integrado por Meszaros; Toth, Garaba, Balint, Martos; Nyilasi, Muller, Sallai; Poloskei, Torocsik y Fazekas. El técnico salvadoreño salió valiente con tres delanteros y abogando por un juego ofensivo y atrevido que le saldría muy caro. La contienda se inició con una clara superioridad húngara que en el minuto tres se adelantó con un gol de Nyilasi a la salida de un córner ejecutado por Fazekas. El tanto no espoleó a los salvadoreños que continuaron siendo avasallados hasta que Poloskei logró el segundo de la noche a los diez minutos. Sólo Mágico González algo individualista y Huezo daban señales de vida en un equipo centroamericano que no inquietaba a Meszaros. Aún así aguantaron con un 3-0 al descanso tras anotar Fazekas con un potente chut pasado el minuto 23.

En la segunda mitad los aficionados allí presentes vieron lo más parecido a un entrenamiento con público en lugar de un choque mundialista. Hungría a medio gas y sin aparente esfuerzo fue poniendo más distancia en el marcador. Toth y Fazekas superaron a Mora y en el 54 el tanteo iba 5-0. El gol del honor salvadoreño (y el único de su país en un Mundial) llegó pocos instantes después cuando Ramírez empujó a la red un balón recogido en el área pequeña. El guión del partido no sufrió cambios y los magiares con un apetito voraz obtuvieron el sexto y el séptimo por medio de los recién entrados Laszlo Kiss y Szentes respectivamente. El delantero del Vasas Kiss era un afamado hombre gol y lo demostró en escasos minutos. Anotó el 8-1 y el 9-1 alcanzando un récord que sigue aún vigente, el de conseguir el hat-trick más rápido de la historia de la Copa del Mundo (458 segundos). La escandalosa goleada la cerró Nyilasi que finalizó el encuentro como lo comenzó, cabeceando el esférico al fondo del marco defendido por Mora. Cumplido el tiempo reglamentario el colegido Al Doy hizo sonar tres veces su silbato y puso fin a la mayor goleada registrada en un Mundial.

El fútbol actualmente está más igualado que en épocas pasadas y será muy complicado que se pueda superar en próximas citas mundialistas el marcador registrado en el Nuevo Estadio de Elche aquella noche del 82.


No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada